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Berne Ayalá.

“Es mucho lo que entra al fútbol y mucho lo que ahí se elimina. Su protocolo no puede ser tan excelso como el de la ópera porque está hecho para el desfogue de excedentes emocionales, para que el chiflado que llevamos dentro protagonice la vida durante 90 minutos y quien vuelva a casa sea, si no un gran humanista, al menos alguien razonablemente común.”
Dios es redondo/Juan Villoro

1.
La primera vez que hablé con Mauricio Klein hacía una mañana de abundante y cálido sol, encontré al septuagenario en el despacho del empresario Miguel Giacoman, que preside Impressa Repuestos, una sociedad que lleva más de sesenta años en la venta de repuestos para vehículos automotores. Klein abrazaba un maletín negro mientras esperaba con tranquilidad para contarme su plan de viaje. Mirándolo sentado, Giacoman me dijo: “Este hombre tiene un tesoro en sus manos, tenemos que ayudarle a que lo publique”.

Para eso fui citado aquel día a la oficina ubicada en el Boulevard Santa Elena, Calle Alegría número 7 de San Salvador. Nunca imagine que se trataba de un encuentro para hablar de fútbol. Una vez sentados los tres frente a una mesa, Mauricio Klein me explicó que quería ordenar sus experiencias e investigaciones relacionadas con el fútbol aficionado salvadoreño con la finalidad de poder terminar su sueño: escribir un libro. Sin más detalles desparramó un legajo de apuntes y un gordo expediente en el que contenía sus notas de biblioteca. Su cabeza nevada por las canas y su serenidad me impresionaron, traslucía la franqueza de un hombre fuerte y curtido por el aullido de los estadios y el grito de los goles. “Mauricio Klein, para servirle”, se presentó.

Lo más romántico y literario que he tenido siempre a manos es el libro del mexicano Juan Villoro, Dios es redondo, en el que el deleite por la magia y el dramatismo de la esfera entre las piernas de los jugadores se pierde en el culote de una botella de cerveza o en el obsceno precio que adquieren las fichas de las estrellas. El fútbol es el poder de los poderes, el paraíso y el infierno, el campo de las batallas que no sólo se libran entre los jugadores sino en las asambleas de las ligas aficionadas, donde se eligen los dirigentes. Por eso me atrapó la sabiduría de Mauricio Klein, un hombre que puede decir con total seguridad que ha “estado en las entrañas del monstruo.”

Después de aquella corta reunión fui invitado a acompañarle en un viaje por sus apuntes de periódico y cuadernos de memorias. Los meses a su lado, yendo a la biblioteca, horas tras horas escuchándole hablar de épocas románticas del deporte, compartiendo el oído en sus conversaciones con otros veteranos de la época de oro de nuestro deporte nacional, y sus crítica descarnada, me acercaron a un hombre bueno, sencillo, directo, sobradamente honesto, conocedor del fútbol en sus entrañas ensombrecidas por el espectáculo de las grandes marcas y las “estrellas”.

El Ranchero Guerra y Mauricio Klein

2
Mauricio Klein le dio al deporte nacional su vida, con su libro terminado aunque aún no publicado, nos entrega una parte de sus experiencias, sus apreciaciones sobre el deporte con los jóvenes y lo niños, su curiosidad depositada en años de investigaciones. Su trabajo no tenía una antesala del todo feliz, siempre supo que nadaba contra corriente, aún así no dejó de hacer lo que creyó justo. Oírle hablar es como entrar a una universidad del fútbol, es hacer un viaje largo por el pasado de las graderías y las canchas, entrar en las ventanas de los hechos que hace años vivieron en el grito de la gente.

Una de las mayores trabas encontradas en sus años de investigación, fue la falta de registros. El deporte ha sufrido el disparate de ver quemados o tirados a la basura invaluables documentos, “por la desidia de algunos personajes que pasaron por la dirigencia del fútbol nacional”.

¿Qué podemos hacer para hablar de la historia nacional del fútbol si no hay bibliografías ni archivos oficiales? Encontrar los testimonios de aquellos que sobreviven a esas épocas y sus documentos personales, los periódicos que todavía se pueden leer en la biblioteca nacional y las reflexiones de aquellos que aún hablan de deporte con pasión, con la frescura del aire que entonces se respiraba en nuestras ciudades, es lo que hizo Mauricio Klein para concluir su libro.

Fue y se instaló en la Biblioteca Nacional y escudriñó en viejos periódicos, encontró noticias que hacen referencia al principio del siglo XX, recreó las pequeñas notas de prensa y fue dando vida a un trabajo de investigación que está dotado por la voz de su autor y la de otros grandes futbolistas salvadoreños a quienes entrevistó.

La voz pausada y elocuente del maestro Conrado Miranda se avisa en esos largos recorridos, desde que comenzara a jugar al futbol en los años 1940s y luego fuera campeón al obtener una medalla de oro siendo capitán de la selección nacional en el año 1954, al derrotar a las selecciones de Cuba, México y Panamá en la convocatoria a los V Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en la ciudad de México. El mismo hombre que dirigiera al equipo Águila de San Miguel y que además obtuviera el oro en una versión de los juegos juveniles de Centroamérica y del Caribe en el año 1964, celebrados en la ciudad de Guatemala. O historias como las del legendario portero nacional Carlos “El Ranchero” Guerra, que comenzara a jugar al fútbol en los años 1940s con equipos de la calidad de calidad de Independiente, Alacranes, Mate y Juventud Olímpica.

Los recuerdos de grandes jugadores como Salvador Flamenco Cabezas, considerado uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, campeón en juegos juveniles de Centroamérica y del Caribe en el año 1964 y jugador de primera en la selección nacional de México 70.

El viaje de Mauricio Klein parte de finales del siglo XIX y la influencia del fútbol inglés, nos recuerda nombres memorables y estampas de nuestra tierra casi extintas, como los primeros torneos escolares y colegiales y las ligas y equipos más conocidos de los años 1920s, 1930ª y 1940s. La fundación de nuestro primer estadio, las canchas silvestres de la periferia de las mayores ciudades de aquellos años, Santa Ana y San Salvador.

Sus experiencias más sobresalientes parten de su participación directa en lo que se conociera durante los años 1950s y 1960s, la Subfederación Burocrática y Comercial de Fútbol y su tesonera actuación en las ligas del fútbol infantil y juvenil desde los años 1970s hasta nuestros días, su papel constante en la difusión del deporte en la radio YSKL.

El nombre de Mauricio Klein, pasará a la historia no solo por su sencillez y conocimiento sino por su honestidad y decisión por el trabajo deportivo. Además de autor es un testigo privilegiado que une su voz a la de otros para contarnos en breves notas una gran historia.

Mauricio Kein y Salvador Flamenco Cabezas.

3.
Ese es el gran mérito de Mauricio Klein, su ingreso en la aventura de hacer un libro acerca del fútbol, sabiendo que no había muchas evidencias ni tantos interesados, por ello mismo se vuelve uno de sus pioneros en la materia.

Su trabajo no será un libro de historia, pero habla de ella con la validez de la sabiduría y la pasión por los documentos; no fue escrito por un historiador, pero pronto sabremos que Klein lo hizo utilizando algunos de los métodos del historiador, pasó años metido en la biblioteca, recogiendo pedazos arrugados de nuestro bosquejo nacional, ingresó a los sótanos de la hemeroteca, habló con amigos, hasta que por fin pudo terminar una obra cuyo mérito es precisamente ese, haber levantado del olvido y el desprecio una porción vivida de nuestro fútbol nacional.

El trabajo logrado por Mauricio Klein es en gran medida noticia hecha historia. Ha buscado entre cientos de notas periodísticas publicadas en periódicos nacionales durante casi un siglo, ha ponderado los detalles más significativos a su juicio.

La obra de Klein es pues un tributo para los que desde el anonimato siguen siendo Quijotes del fútbol nacional aficionado, aquellos que siguen prendiendo desde las canteras del fútbol infantil, juvenil y mayor, la mecha del deporte como arte.

Su trabajo tiene el mérito de ayudarnos a comprender con sencillez lo que habita detrás de cada balón pinchado, de cada muchacho enlodado en la cancha, los rostros sonriendo que comparten el agua y la comida, los camiones y autobuses repletos de gentes que quieren llegar a ese hermoso grito que suena igual en todo el mundo no importa el idioma: el gol.

Mauricio Klein nos hace un regalo con su trabajo, incorporado en una especia de colección de notas y leyendas vivientes, sencilla pero precisa, de fácil lectura, en sus páginas no sólo podremos ver la pasión por el deporte y el detalle de lo que ha vivido, sino también el poder de la voluntad y la honestidad de aquellos que han amado al fútbol con enardecida pasión, él es uno de ellos, protagonista de primera fila y su obra, no tenemos la menor duda, será acogida por los amantes del deporte, cuando alguien se anime a publicarla.